martes, 15 de septiembre de 2009

Abierto de Estados Unidos


Del Potro destrona a Federer

El joven argentino se erigió en el segundo suramericano en ganar el torneo

Nueva York.- El argentino Juan Martín Del Potro, presente por primera vez en la final de un Grand Slam, derribó ayer el absolutismo del suizo Roger Federer, número uno del mundo y vencedor de los últimos cinco abiertos de Estados Unidos (3-6, 7-6(5), 4-6, 7-6(4) y 6-2).

Del Potro, convertido ya en el quinto jugador más joven de la historia que conquista el último Grand Slam del curso, entre nombres como los estadounidenses Pete Sampras, Andre Agassi, John McEnroe o el ruso Marat Safin, reverdece los mejores momentos del tenis suramericano. El reflejo de Guillermo Vilas, el único argentino en vencer en Nueva York, en 1977.

Entonces el juego era sobre tierra. Distante del cemento que impera sobre el Arthur Ashe Stadium del Centro Nacional de Flushing Meadows. El escenario que ha contemplado la consolidación del tenista de Tandil.

La emoción contenida del joven suramericano estalló cuando Federer lanzó fuera su golpe de derecha, cansado tras cuatro horas y seis minutos de juego. Del Potro se echó al suelo. Se cubrió la cara con las manos y lloró. Felicitó a su rival sobre la red y corrió hacia su palco a abrazar a Franco Davin, su guía. El mismo que dirigió a Gastón Gaudio hacia el éxito en Roland Garros, en 2004. En el último éxito, hasta ahora, del tenis argentino, reseñó Efe.

"He soñado con dos cosas en mi vida. Una ganar aquí y otra ganarle a Roger. Pero aún tengo mucho que aprender para ser como tú", dijo en inglés Del Potro contemplando a su adversario.

"No quiero dejar de agradecer a mi equipo. Sin ellos no lo hubiera conseguido... A mi papá, a mi mamá y a Julita (su hermana), a todos los aficionados de Argentina. Esto es para ustedes", agregó entre lágrimas.

Del Potro ha interrumpido la trayectoria de la mejor raqueta de la historia. Ha derribado a un gigante que pretendía su cuadragésima primera victoria seguida. No perdía el helvético desde los octavos de final de 2003. Ante otro argentino, precisamente, David Nalbandián.

El tenista de Tandil, el sexto representante argentino en alcanzar una final del Grand Slam en la Era Open, llevó a su rival al límite y se agigantó en el quinto set. De entrada rompió el servicio de Federer, quien bajó los brazos y se alejó de la gloria.

"Ha sido una gran temporada. Gané dos títulos y disputé cuatro finales. Me casé y tengo dos hijos. No sé que más puedo pedir", finalizó Federer.

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